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Los asentamientos originales en Benalmádena datan del Paleolítico, tal y como lo indican los hallazgos arqueológicos en las cuevas de la zona. Los primeros asentamientos eran fenicios que llegaron al área del s.VII al s.VIII A.C. Trajeron a la zona técnicas agrícolas y la cría de ganado. Hoy los restos de arquitectura fenicia pueden encontrarse por toda la región.
Los asentamientos romanos siguieron a los fenicios. Las ruinas apuntan a la existencia de salinas y actividad pesquera en la costa y en sus alrededores. Asimismo las ruinas de las atalayas que señalan la costa de Benalmádena pueden ser de este periodo.
Tiempo después de que los romanos sometieran la región, los árabes llegaron al sur de España. Nombraron al pueblo Benalmádena que viene del árabe “Ben-Al -Madina”, o lo que es lo mismo “niños de las minas”. Este nombre pudo ser inspirado por la existencia de minas de hierro en la región, muchas de las cuales ya existían en la época de los asentamientos fenicios.
Durante las cruzadas, Benalmádena fue abandonada y permaneció deshabitada durante algún tiempo. Los habitantes habían abandonado el área por miedo a los ataques desde el mar. Durante mucho tiempo distintos pueblos trataron de asentarse en la zona, pero estos nuevos asentamientos no duraron mucho.
A comienzos del s.XVIII el asentamiento comenzó a crecer en Benalmádena. La industria papelera había comenzado a desarrollarse y se construyeron numerosos molinos en esta época. En el s.XIX la agricultura se había reintroducido. Debido al agradable clima de Benalmádena, los viñedos se convirtieron en un buen cultivo.
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Por último el s.XX vio el verdadero florecimiento de Benalmádena. Los inversores vieron el potencial turístico en toda la Costa del Sol y comenzaron a adquirir terrenos a lo largo de la costa para construir los primeros hoteles. En ese momento no había un nombre especial para la región.
El primer hotel de la Costa del Sol fue La Roca y otros siguieron: el Siroco, el Tritón, la Riviera y el Alay. Todos estos hoteles de primera clase convirtieron a Benalmádena en un punto turístico importante. El gobierno municipal fue consciente de los beneficios potenciales de la nueva industria y desde entonces ha apoyado todas las iniciativas para mejorar las infraestructuras de ocio. En 1973 el parque de atracciones el Tívoli abrió y se convirtió en un punto de referencia en lo que al ocio se refiere. Sin embargo, muy pronto el parque Tívoli se vería eclipsado por el puerto deportivo de Benalmádena, el mayor de la costa.
Las compañías de comunicación han galardonado al puerto deportivo en muchas ocasiones por ser el mejor del mundo. El puerto deportivo continua atrayendo a millones de visitantes cada año. Por último, el Proyecto Olimpo surgió con la intención de crear nuevas instalaciones para el ocio.
La población de Benalmádena, como en muchos lugares turísticos de la Costa del Sol varía dependiendo de la temporada, ya sea alta o baja.
A comienzos del 2006 el censo de Benalmádena excedían los 50.000 hab. Este aumento de la población permitiría al ayuntamiento local pedir una subvención al gobierno central.
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